
Con el sueño de construir un proyecto que permita repensar y trabajar la moda desde un enfoque respetuoso y moral, en 2009 Adriana fundó animaná, una marca de lujo sustentable que realiza prendas de fibras naturales de la Patagonia y los Andes con el fin de preservar a las comunidades locales, cuidar al medio ambiente y generar riqueza local. ¿Cómo? Formando artesanos y productores, priorizando los procesos de producción sostenibles, y generando una cadena de trabajo y valor ética, sostenible y transparente.
Así surge animaná, que significa “un lugar en el cielo” en lengua Kakán, una empresa B certificada de triple impacto -social, ambiental y económico- que trabaja por generar valor agregado en las comunidades locales a través del comercio justo, y por lograr un balance entre la industria textil, el medio ambiente y el trabajo ético.
Actualmente, animaná colabora con más de 20.000 artesanos de diferentes comunidades de los Andes, quienes producen todo tipo de prendas: sweaters, cárdigans, ponchos, ruanas, camisas, mantas, chales, bufandas, vestidos, pantalones y demás productos.
Desde el 2015 hasta 2019, animaná tuvo su tienda en París (Francia), gracias al apoyo invaluable de Dominique Peclers- experta de la moda mundial con más de 50 años de experiencia en el mercado del lujo- quien se enamoró de animaná. Además de haber estado en Europa, animaná hoy cuenta con su boutique en Buenos Aires (Argentina), ubicada en Gurruchaga 1460, en el barrio de Palermo.
Nuestra misión
01
Revalorizar las fibras naturales y las comunidades
02
Ir hacia un paradigma de moda sostenible
03
Fomentar el consumo respondable
Nuestras fibras
La alpaca (Lama Pacos) es un miembro de la familia de los camélidos sudamericanos y están estrechamente relacionadas con las llamas, guanacos y vicuñas.
Son autóctonas de los Andes Peruanos, donde han sido domesticadas miles de años atrás. En la actualidad, hay un estimado de 3.5 a 4 millones de alpacas en Sudamérica; el 95% de estas se encuentra principalmente en las regiones del sur del Perú.
Son criadas en altitudes que varían desde los 3,500 hasta más de 4,500 msnm, donde pueden soportar naturalmente temperaturas que varían desde los -20 °C hasta los 30° gracias a su fino pelaje.
